Sirenas de tierra

Sus pasos eran lentos y cuidadosos, en el suelo árido no había ni una rama suelta que pudiera hacer ruido. A pesar de lo seco de la tierra, se alzaban enormes árboles con troncos gruesos haciendo filas perfectas. Un polvo rancio se respiraba. La piel áspera de Moktinv se dejaba llevar por los olores que el cielo rojizo le ofrecía. Moktinv sabía que pronto se alzaría a lo lejos el castillo de Lutr Noruk, la fortaleza de sus enemigos. Se movía con miedo y precaución, casi cerrando sus poros para no ahuyentar el polvo. Encendió una antorcha para asegurarse que los árboles seguían dormidos. Las doncellas enraizadas en los troncos se veían bellas, como Diosas enclaustradas por las garras de los árboles. Por un momento quiso asir una de ellas; sin embargo, mientras acercaba su mano dudosa, el rostro se alzó y las ramas crujieron en amenaza. No sabía lo que acababa de provocar. Las sirenas de tierra se arrancaron de los troncos y se arrastraban con las ramas aún pegadas a sus cuerpos, o...